El desinterés no acompaña al éxito. Y el Atlético Astorga mostró una inaudita apatía en una segunda mitad en la que se jugaba la vida. En ningún momento apareció la fe de un conjunto que ha logrado grandes resultados cimentados en una fe que parece olvidada en el fondo del armario. Un equipo ya descendido volteó el gol inicial de Diego en once minutos. Asombroso, pero es lo que hay.
El vigor inicial de los astorganos se plasmó con dos ocasiones erradas de forma incomprensible por Ivi Vales. Plantarse frente a Marqueta, ya en área pequeña, y enviar el balón a las nubes refleja el estado de confianza del extremo berciano cara a puerta. En cierto modo, se sacaba la espina con una asistencia entre lateral y central para Dieguito. Peláez tiraba una diagonal de manual, se enfrentaba al arquero celeste y enseñaba a su amigo cómo definir. Justo premio al arranque de los de Paulino. El 0-1 pareció contentar a los verdes. Dejaron de presionar y se resguardaron en campo propio.
Los locales agradecieron el paso atrás de los visitantes. Dani Hernández y Javi Moreno lo demostraron con sendos disparos muy malintencionados. Fondevila había aparecido para quedarse. En el costado izquierdo encontraban innumerables facilidades, y por ahí llegaba el empate. Jimmy doblaba a Fondevila, el extremo se iba para dentro y el lateral le asistía para colocar las tablas al primer toque. Al 1-1 respondía Roberto Puente pinchando un pelotazo, control y golpeo antes de que Marqueta estirase su pierna izquierda y rechazase el cuero al larguero. Esto es todo, amigos. No fue poco lo creado por los de Paulino, pero en el 40 del primer acto dejaron de creer, de pisar área rival y, en fin, de generar peligro.
Desde la misma banda que el empate nació el 2-1. En siete minutos unos jugadores ya descendidos volteaban el marcador a unos que tenían en su mano la permanencia. Casi sin querer, de tacón, ante la pasividad de la zaga, Mon llevaba un escalofrío a la media centena de parroquianos maragatos desplazados a San Lázaro.
No había más remedio que marcharse al camerino con cara de tontos. En todo caso, quedaba mucha tarde. Sobre todo para los celestes. El zamorano Dani Hernández hacía el tercero en un lanzamiento de falta muy cercano al banderín de córner. Pulpo fallaba de forma sonrojante. Aquí debería acabar esta crónica. Un servidor no se explica dónde quedó el Astorga. El Compos amasó la bola con paciencia, disfrutando de sus últimos coletazos en Segunda B. Los de Paulino erraban una y otra vez cuando pisaban la zona donde se cuecen las habas.
Para colmo de males verdes, Porfirio enviaba un cabezazo al pecho de Guillén Martí, el punta enfilaba el área de Pulpo, lo vencía con un sencillo regate y ponía el 4-1. Que no se olvide que Viti, un juvenil astorgano debutaba en la categoría de bronce en el 76 de partido. Al menos una alegría. Con pie y medio en Tercera parece una utopía pensar en ganar al Racing de Ferrol el próximo domingo y que el Cacereño pierda en Merkatondoa y el Sporting B hago lo propio ante el Guijuelo. Santiago no es mal lugar para echar unos rezos.
FICHA TÉCNICA
4 SD Compostela: Marqueta; Jesús Varela, Sergio Sánchez, Javi, Jimmy; Javi Moreno, Mon (Manu Rodríguez, min. 83); Dani Hernández (Jordan, min. 65), Bicho, Fondevila; y Chiño (Guillem Martí, min. 76).
1 Atlético Astorga: Pulpo Romero; Uña (Viti, min. 76), Víctor, Uxío, Cristian; Saúl (Taranilla, min. 53), Víctor Andrés (Porfirio, min. 76); Diego Peláez, Bandera, Ivi Vales; y Roberto Puente.
Goles: 0-1 Diego Peláez, min. 18; 1-1 Fondevila, min. 38; 2-1 Mon, min. 45; 3-1 Dani Hernández, min. 49; 4-1 Guillem Martí, min. 89.
Árbitro: David Gálvez Rascón (Colegio madrileño). Amonestó a Víctor Andrés por parte visitante.
Incidencias: Grupo I de Segunda División B. 37ª jornada. San Lázaro. 526 espectadores. Media centena llegados desde tierras maragatas. 12 grados de temperatura en una lluviosa tarde. Césped en buen estado. Ejercieron como capitanes Jimmy y Bandera.
Una pena, con haberlo hecho solo un pelin mejor en defensa esta temporada habriamos mantenido la categoria, pero hemos sido un auténtico coladero. De todas formas gracias por los buenos momentos que nos habéis dado estos dos años.