Plataforma Ciudadana de Astorga por la Igualdad y Contra la Violencia

Un martes más nos hemos concentrado para manifestar nuestro rechazo a la violencia machista y recordar a las mujeres asesinadas. Hoy hemos recordado a dos víctimas, la semana pasada a cuatro. Pero además, este martes han sido asesinadas dos niñas de 3 y 6 años por su padre, en Castellón y se investiga el asesinato de otras dos mujeres; una en Maracena (Granada) y otra en Bilbao.

Como continúan los asesinatos de mujeres y de sus hijas e hijos, como parece que nadie nos escucha, ante tanto dolor y tanta rabia nos dan ganas de gritar, gritar muy fuerte.

Gritos que quiebran la garganta y ahogan el canto de la vida. Que no se escuchan, solo susurran, como si de un pozo negro salieran. Gritos de silencio que sienten miedo y sienten vergüenza de ser oídos, de ser ignorados.

Gritos de silencio que poquito a poco anidan en el corazón, encogiéndolo, enfermándolo de sufrimiento, y que mantienen la mente inquieta, alerta siempre al peligro que acecha, gritos de silencio que bloquean el cuerpo, sin posible huida o escapatoria.

Gritos de silencio, de generaciones de mujeres reprimidas y vapuleadas. Mudez y sumisión transmitida e impuesta con violencia, en aras de la posesión de los hombres que las creen suyas, como si de un objeto se tratara.

Gritos que la humanidad silencia, desoye, tolera y disculpa. Gritos que muchas y muchos no entienden por ignorancia, por insensibilidad, porque creen que con ellos y ellas no van. Gritos de silencio que anhelan con desesperación ser escuchados, atendidos, comprendidos, porque ya no pueden más.

Para esos gritos de silencio que atenazan la garganta de las mujeres y que enmudecen sus palabras, las demás mujeres hemos de gritar, gritar tanto que ensordezcan a quiénes no quieren oír, ni escuchar, ni entender.

Gritos que denuncien, que hagan visible esta violencia contra las mujeres que se esparce por nuestra sociedad como la carcoma. Gritos que condenen y que dejen de mirar para otro lado.

Gritos que se conviertan en cantos de libertad, de esperanza, de igualdad.

Las mujeres Víctimas de Violencia Machista, son víctimas anónimas, que parecen vivir integradas en la comunidad, pero que se mueven sin hacerse notar, casi como sombras interpretan su vida, viven aisladas y reducidas a un mundo propio de terror, del que muchas veces tienen miedo de salir, porque no saben qué las espera, porque no saben dónde ir.

Las mujeres Víctimas de Violencia Machista somos todas, porque todas podemos ser objeto de la violencia de los hombres que vuelcan en nosotras su frustración y su rabia. Sí, sí, así es, tú que pasas y nos miras: hermana, hija, madre, amiga, mujeres todas al fin y al cabo.

Sacar a la luz, a lo público, ese mundo que contamina todas las relaciones sociales es, no solo un reto, sino un deber para toda la sociedad. Seguir desoyendo esos gritos de silencio que cada día claman más, es una hipocresía intolerable. La implicación real de toda la sociedad y de todas las estructuras y administraciones del Estado, debe ser un clamor general y una obligación.

Considerar que la Violencia Machista es un problema de algunas mujeres no es solo un error, sino que impide poner en marcha la lucha contra esa violencia.

Es problema de todas y de todos, y sentirlo así, es el primer paso para transmitir a las próximas generaciones valores de igualdad y de solidaridad que nos hagan ser más personas y más felices.

¡BASTA YA DE VIOLENCIA MACHISTA!

Plataforma Ciudadana de Astorga por la Igualdad y Contra la Violencia