Perros III y fin

Una vez que hemos hablado de las ordenanzas y sus aspectos formales ya hay que entrar en los temas que preocupan a los que tenemos la suerte y la responsabilidad de tener perro.

Pero no nos queda otro remedio que volver a lo prescrito en la Ordenanza que, publicada en el BOP del día 7, pronto entrará en vigor, exactamente a los quince días hábiles a contar desde el día de su publicación.

(Art. 14.- …queda prohibido el acceso de los perros a todos los …  zonas ajardinadas de titularidad municipal.

Las personas que conduzcan perros y otros animales deberán impedir que estos depositen sus micciones en vías públicas, en las aceras, paseos, jardines y, en general, en cualquier lugar destinado al tránsito de peatones.

Para que evacúen dichas micciones, si no existiera lugar señalado para ello, deberán llevarlos a la calzada junto al bordillo y lo más próximo al imbornal del alcantarillado o en zonas no destinadas al paso de peatones ni a lugares de juego.)

(Art. 17.- En cualquier caso queda prohibido el acceso de animales a las … zonas verdes de parques y jardines.)

 

La verdad es que el propio teniente alcalde declaró que había que interpretar lo que dice la ordenanza. No está totalmente claro pero, atendiendo a la interpretación que él mismo ha defendido, parece ser que no podremos dejar que nuestros perros pisen la hierba y tampoco que orinen en ningún sitio que no sea “lo más próximo al imbornal del alcantarillado”.

Si lo interpretamos estrictamente esta ordenanza prohíbe a los perros orinar en todos los sitios pues todos los sitios son o lugares destinados al tránsito de peatones o jardines. En nuestras alegaciones pedíamos una redacción más racional y suprimir el párrafo que pide que los perros orinen en el imbornal del alcantarillado. La razón es que conociendo el comportamiento del que son capaces los perros, este párrafo es totalmente surrealista.

Por un lado los machos orinan sobre una esquina, sobre un árbol, poste o similar y lo hacen con el fin de marcar su presencia en el lugar, no por vaciar la vejiga. Impedir tal comportamiento a los machos, como pedirles que lo hagan en un imbornal, es pedir un imposible. Por otro lado las hembras orinan donde haya orinado otra hembra, es un acto con el que establecen un vínculo social.

Los propietarios de perros sabemos que el lugar más adecuado para que orinen machos y hembras es una zona ajardinada y arbolada. En los árboles orinarán los machos y en la hierba las hembras. Los orines no atentan contra la higiene ni contra la estética de la ciudad si los hacen sobre la hierba. La tierra incorpora los nutrientes que contiene y la vegetación los aprovecha. Sin embargo, los orines en las aceras o en la calzada dejan manchas.

Los imbornales donde el ayuntamiento quiere que orinen los perros tienen agua que cierra el paso al alcantarillado general. Son sifones como los que tenemos en cada lavabo de nuestras casas. En los días de mucho calor en verano pueden llegar algunos a secarse y dejar vía libre a gases procedentes del alcantarillado, es entonces cuando notamos que la calle huele a cloaca. El regar las calles en verano no solo las refresca sino que también recarga de agua los sifones de los sumideros para que no dejen salir los malos olores.

Si se consiguiera el imposible de que los perros vertiesen sus orines en los imbornales, nos encontraríamos con un efecto no deseado. Las calles olerían a orines.

En cuanto a las cacas es necesario exigir a los dueños que las recojan siempre y perseguir a quien no cumpla con esta obligación. Pero hay que ser conscientes de que es mejor que las hagan sobre la hierba que sobre las aceras o calzadas de la ciudad por razones de higiene y estética. De las aceras y calzadas a veces no es posible recogerlo totalmente y siendo como son lugares sobre los que caminamos es seguro que alguien lo pisará y lo llevará para su casa pegado en las suelas de su calzado. Entendemos que lo más higiénico y práctico es que los perros puedan entrar en las zonas ajardinadas y zonas reservadas para tal fin y estén educados para que hagan sus necesidades en ellas y no en aceras ni calzadas. Educarles en este sentido es fácil porque es lo suyo, es lo que su naturaleza les pide.

Confiamos en que se establezcan pronto las necesarias “Zonas de Esparcimiento Canino” y que en ellas los perros puedan relacionarse libremente, jugar y correr. En Italia este mismo verano, en la ciudad donde estuve, vi que los parques tenían dos zonas: una donde los perros solo podían entrar con sus dueños y otra en la que los humanos solo podían entrar si llevaban perro. Ambas eran iguales.

Se hace mucho hincapié en la ordenanza en prohibir la presencia de perros en la zona de juegos infantiles. No se ve, sin embargo, cómo evitar que los gatos que circulan libres por las calles sigan haciendo sus cacas en los areneros.

Se comprende que hay niños y adultos que pueden tener miedo a los perros y a cualquier otra cosa. Pero también hay niños que tienen perro en casa y juegan juntos y cuando salen al parque les gustaría seguir jugando juntos. Los padres tampoco quieren separarse para el paseo, uno con el perro a un sitio y otro con el niño a otro. Por eso es necesario que el parque abierto a perros o “zona de esparcimiento canino” también disponga de zona de juegos infantil.

Y mientras confiamos en que todo esto se cumpla, pedimos que se inicie ya el proceso de reforma de la ordenanza. Pero, esta vez queremos que cuenten también con los dueños de perros y con todos los que queremos una ordenanza adecuada para una ciudad hermosa y abierta al mundo como es Astorga. Reformarla es muy fácil. Lo dijo el teniente alcalde en el Pleno en el que se aprobó ésta. Quedamos a la espera.

Enrique Soto