Escuchándole no tiene desperdicio. El veterano líder del campo leonés afirma y confirma que él siempre ha luchado por esa provincia y sus gentes desde la base. Y qué mejor base que desde el mundo agrario y ganadero, los que de verdad están unidos y más en contacto con la propia tierra. Llorente es uno de los popes que llevó el movimiento sindical a la actividad primaria en los años 70 y principios de los 80. Machado y él fueron los históricos; luego es verdad que Turrado, desde ASAJA, lleva tiempo de sobra para considerarlo un clásico, pero en honor a la verdad, los del “ala” izquierda llegaron un tiempo antes a esto de la lucha de clases en los pueblos de León.


El directivo de industrias agrarias y ganaderas, vestido siempre de paisano de la calle, contribuyó como pocos a llevar el cooperativismo al campo, a pelearse en eso de las subvenciones y ayudas europeas, tanto las que venían para cerrar como las que vienen para mantener o renovar. La información es un poder, y él sabe de productos y precios más que nadie. A Matías lo que es de Matías, y al político lo que es del político. Una dualidad que ha sabido conjugar con su eterno sillón en la Diputación de León. Azote de la fallecida, Isabel Carrasco, denunciante castigador ante la prensa, sumiso a la hora de ir a los tribunales. De la noche a la mañana te hablaba “del felpudo” y las facturas de belleza, como que aprobaba las cuentas de su enemiga sin rechistar. Y no es que tuviera lapsus de memoria, sino que la negociación siempre ha sido lo suyo. Y en el cara a cara, Matías parece un campesino amable al que le tienes al final que invitar al café.

Vistas así las cosas. No parece que el dirigente socialista case con el discurso de la UPL, de un desconocido López Sendino. Pero lo cierto es que todo suena a estar en las últimas.
