El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, insta a la clase política a realizar “un esfuerzo por bajar el tono” de las últimas semanas y protagonizar lo que él denomina una “desescalada verbal”. Aunque generaliza sus declaraciones, personaliza esta critica en el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, del que asegura que “se siente más cómodo en la división, en la creación de trincheras, que en la gestión del bien común y de las responsabilidades que tiene otorgadas”.
En una entrevista concedida a El Confidencial y recogida por Ical, el jefe del Ejecutivo regional acusa a Iglesias de no “haber defendido los 1.000 millones de euros para las comunidades autónomas del fondo extraordinario que han desaparecido. “Estaba más preocupado de la descalificación, el insulto… Yo creo que esos son comentarios poco gratificantes. Sé que en esto ha habido personas de todas las fuerzas políticas que han entrado en ese juego. Yo creo que es bueno que todos hagamos un esfuerzo por bajar el tono”, insiste.
Mañueco también profundiza en la gestión de la Junta en la crisis del COVID-19, de la que señala que “con la información” que existía al inicio y con los instrumentos a su alcance, en Castilla y León “se ha hecho igual que cualquier otro Gobierno”. Preguntado por si cambiará algo si pudiera regresar a finales de febrero, asegura que pediría el estado de alarma 15 días antes, “porque toda la información que se nos había dado en ese momento se ha visto luego que no encajaba”. “Juzgar ahora lo que podíamos haber hecho hace tres meses me parece muy difícil”, sentencia.
Sobre la gestión, en este caso, del Gobierno central, considera Mañueco que tenía que “haber ofrecido más certidumbres”. Añade que “nadie estaba preparado para afrontar este proceso, pero hay momentos en los que tenía que haber dado más seguridad y colaborado más con las fuerzas políticas y las comunidades autónomas”.
El jefe del Ejecutivo aprovecha para analizar el llamado decreto de ‘nueva normalidad’, con el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, busca el máximo consenso. “Para nosotros hay cosas que faltan, pero en líneas generales podemos decir que es un decreto que está bien, aunque es insuficiente”, opina Mañueco, quien de cara al futuro asegura que habrá que “reflexionar con sosiego”, pero admite que “se han escuchado algunos de los planteamientos” del PP, formación a la que el decreto, “en principio, puede servir”.
Por último, habla del “compromiso ético” de las pérdidas humanas en las residencias de Castilla y León, que supera las 2.500 muertes, 800 de las cuales en hospitales. “Las personas mayores especialmente nos lo han dado todo y se lo debemos todo. Nuestro compromiso era apostar por la hospitalización a domicilio de las personas mayores, en unos casos era la propia vivienda y en otros era la residencia. Por lo tanto, nosotros hemos hecho todo lo que estaba humanamente a nuestro alcance”, defiende Mañueco.
En este sentido, explica que su Gobierno trasladó el oxígeno “cuando se necesitaba, medicamentos, se han creado equipos especializados ‘COVID Residencia’. “Cuando la decisión médica indicaba que esas personas mayores tenían que ir al hospital han ido al hospital. Estamos hablando de más de 4.100 derivaciones, personas de residencias que han ido a los hospitales. Estamos convencidos de que hemos actuado siempre pensando en la salud de nuestros mayores y, además, lo haríamos una y mil veces porque en ese momento y en esas circunstancias y con esa información y los datos que teníamos esa era la vía por la que teníamos que apostar y era la mejor manera de cuidar a las personas mayores”, insistió.
En este punto, rechaza que en Castilla y León hubiera una orden para no evacuar a los mayores a hospitales. “En el momento de mayor crudeza llegaron a 12.000 personas. Es decir, un tercio de esas 12.000 personas que tenían el COVID o los síntomas han estado en los hospitales. Y un tercio de los fallecidos de las residencias lo han hecho en los hospitales”, concluye.