Semana Santa 2018

La Agrupación Musical de San Andrés presenta por primera vez en Astorga las Lágrimas de San Pedro

Los astorganos toman esta tradición sevillana e interpretarán varias marchas la madrugada del Viernes Santo en la plaza de la iglesia parroquial de San Andrés
Imagen de archivo de la Agrupación Musical San Andrés Apóstol de Astorga

El próximo Viernes Santo, a partir de las 01,15 de la madrugada, tras la Procesión del Silencio, la Agrupación Musical San Andrés Apóstol presenta por primera vez en Astorga una tradición rescatada hace algo más de treinta años en Sevilla. Los toques de las “Lágrimas de San Pedro”. Estos toques de corneta se interpretan en La Giralda el 29 de junio, día de San Pedro, “nosotros queremos hacerlos el mismo día que lloró San Pedro, cuando tras tener con Jesucristo la última cena subieron al Monte los Olivos y allí Jesús le dijo antes que el gallo cante, me negarás tres veces”, explica Carlos López, director de la Agrupación a este medio.

Las Lágrimas de San Pedro, que se interpretan en la Giralda, es una tradición muy antigua que se remonta al siglo XV. En 1983, tras 28 años de olvido, se rescataron. El día de San Pedro a las doce de la noche, seis clarineros, en la actualidad de la Banda del Sol, acompañados por siete alabarderos se dirigen a la entrada de la Giralda. Una vez arriba, en el cuerpo de campanas, comienzan a tocar una melodía que se repite tres veces, en recuerdo de las tres negaciones de San Pedro, desde cada una de las caras del campanario.

En Astorga, la Agrupación Musical lo hará desde la plaza de la iglesia parroquial de San Andrés entre las procesiones del Silencio y la Silente Procesión Penitencial del Clavamiento. Mientras Javier Rodera, antiguo miembro de la banda de San Andrés de Astorga, lee los pasajes del evangelio según San Mateo que hablan de este momento, los músicos interpretarán unas marchas junto a la iglesia parroquial del barrio de San Andrés.

El nombre se toma de las lágrimas que derramó el apóstol San Pedro en el atrio de la Casa de Caifás, en Jerusalén, cuando negó tres veces a Jesús. Esos lamentos, convertidos en toques de cornetas, se remontan al siglo XV, cuando, al volver el infante Don Fernando de la conquista de Antequera, se hicieron en Sevilla grandes regocijos y repiques y luminarias como la noche de San Pedro.