El Musac cumple una década con nombre propio

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León es uno de los más importantes de España tanto por su colección como por su programación
Musac, El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (aytoleon.es)

Elena F. Gordón En abril de 2003 se presentó en la capital leonesa el primer lote de obras adquiridas para formar parte de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León que entonces se construía en la ciudad. Medio centenar de artistas, 42 nacionales y diez de la Comunidad, ‘estrenaban’ los fondos del centro que, según el entonces consejero de Cultura, Tomás Villanueva, pretendía convertirse en  “referencia regional, nacional e internacional del arte del siglo XXI”. El primer director del Musac, Rafael Doctor, se felicitaba por “una apuesta arriesgada y valiente que contribuirá a apoyar a quienes luchan por expresar lo que ocurre en nuestros días”. La pieza más antigua de las adquiridas fue una instalación de la artista catalana Eulalia Valldosera, realizada en 1992.

La inversión inicial de 1,7 millones para ese inicio de la colección aportaba una base sólida para un proyecto que preparaba su nacimiento y de cuya promoción fuera de Castilla y León ya se ocupaba la Junta, según lo destacaba a finales de ese mismo año la nueva consejera de Cultura, Silvia Clemente. Finalmente, cuando abrió sus puertas el 1 de abril de 2005, el Musac contaba con más de 900 piezas de 153 artistas, adquiridas con un desembolso de cuatro millones.

Aparte del contenido, el propio edificio merece especial mención. Nadie que paseara por el barrio de Eras de Renueva de León quedaba indiferente al encontrarse con la vistosa estructura multicolor sede del Museo, levantada tras 33 millones invertidos por la Junta y tres años de trabajo -de mayo de 2002 a septiembre de 2004-, para reflejar la creatividad de los arquitectos madrileños Emilio Tuñón y Luis Moreno, que en 2007 recibiría el premio Mies van der Rohe de arquitectura comtemporánea.

 

Guiño a la catedral

El Musac ofrece en su estructura, y como una de sus peculiaridades, una geometría de planta compleja que mediante dos polígonos, un cuadrado y un rombo permite desplegar una superficie continua o irregular sobre un plano. La fachada está compuesta por más de 3.351 vidrios ‘decorblind’ de los que 2.719 son traslúcidos. Medio millar de vigas de hierro los sustentan.

En ella se exhibe una muestra de 37 colores, un mosaico obtenido a partir de la digitalización de una imagen de la vidriera de la catedral de León llamada El Halconero, que data del siglo XIII y que refleja escenas de una cacería. El recinto evoca así el patrimonio de la ciudad que lo acoge a la vez que recuerda al visitante su carácter de ‘catedral contemporánea’. En la mitad oeste del conjunto arquitectónico se alojan las cinco salas de exposiciones que ocupan 3.400 metros cuadrados.

 

La inauguración

Fueron los actuales reyes de España, en 2005 príncipes de Asturias, quienes el 1 de abril, y en la que fue su primera visita oficial como matrimonio a Castilla y León, cortaron la cinta inaugural del recinto que abrió sus puertas con la aspiración de convetirse, según Rafael Doctor, en “una puerta definitiva de acceso a la vanguardia del arte para toda la comunidad”. Antes, más de 15.000 personas habían visitado el edificio en las jornadas de puertas abiertas celebradas en diciembre.

 

El estreno

La puesta de largo del Musac tuvo como protagonista el proyecto denominado ‘Emergencias’, en el participaron 55 artistas. La muestra, que ocupaba más de 3.400 metros cuadrados, además de presentar al visitante una porción de los fondos propios del museo, servía de llamada de atención al visitante sobre problemas de la sociedad como la inmigración, la discriminación o el deterioro del medio ambiente.

La iniciativa incluía una publicación-catálogo con textos de artistas y expertos y la reedición del libro ‘Emergencia’, producido en 2000 por el BildMusset de Suecia, además del proyecto paralelo Canal *GITANO de Antoni Abad. Además de ‘Emergencias’ la inauguración oficial sirvió para sacar a la luz el catálogo ‘Colección.Volumen I’; 700 páginas que presentaban las obras que lo integraban.

 

Un millón de visitas

La consejera de Cultura y Turismo, Alicia García, destaca en el décimo aniversario del Musac su trayectoria “dando pasos para ofrecerse a la sociedad, a los ciudadanos de León en una apuesta por el arte contemporáneo y por una programación abierta que pretende estar conectada con la sociedad”. Es, subraya, un centro que apuesta “por abrir sus puertas a la ciudad de León, por el servicio a los ciudadanos castellanos y leoneses a los que quiere hacer llegar sus fondos y actividad, y al sector artístico nacional e internacional del que se nutre y al que ofrece la posibilidad de visualizar su actividad”.

Ese trabajo, recuerda Alicia García, se ha visto respaldado por la respuesta del público. En 2014 se incrementó el número de visitas al museo casi un 18 por ciento, lo que sitúa en más de un millón el registro de personas que han pasado por él desde su apertura. El décimo aniversario se celebra con diversas actividades centradas en la difusión de la Colección Musac. A través de estos proyectos, entre los que se incluyen más de una docena de exposiciones -recuerda la consejera-, se pretende “no sólo fomentar el conocimiento por parte de los públicos de las obras que componen la mayor colección de arte contemporáneo de titularidad pública de Castilla y León, sino también, a través de la articulación temática de las muestras, promover la reflexión y el pensamiento crítico sobre diversos aspectos sociales y culturales del presente”.

En este sentido, la responsable autonómica destaca la muestra ‘10 años después’, una propuesta colectiva de obras pertenecientes a la Colección Musac, que revisa y actualiza los temas abordados por ‘Emergencias’. La conjunción de la programación, el empeño y compromiso de los trabajadores y amigos del museo y el permanente apoyo de la Junta son garantía de futuro, subraya antes de concluir que “acercarse a conocer todo lo que ofrece el Musac sería una gran forma de felicitar al museo por su décimo cumpleaños. Animo a todo el mundo a sumarse al programa de exposiciones y actividades que hemos preparado para festejar estos diez años”.

 

Testigos directos

Silvia Clemente, consejera de Agricultura y Ganadería que estaba al frente del departamento de Cultura y Turismo cuando el Musac abrió sus puertas, incide en que Castilla y León, que posee uno de los legados patrimoniales más importantes de España y de Europa, ha demostrado también su compromiso y apuesta por el arte más contemporáneo y actual con proyectos como el Musac, “que nació con la intención de presentarnos el arte más actual y ser un referente de los nuevos caminos por los que discurre el arte en nuestros días”.

Un ambicioso proyecto, recuerda, “promovido y auspiciado por la Junta en el que puse todo mi empeño junto con el equipo que hizo posible su apertura al público, al frente del cual se encontraba un magnífico profesional del arte contemporáneo como Rafa Doctor”. En poco tiempo, destaca, “alcanzó una gran proyección en el panorama internacional del arte contemporáneo y durante la primera etapa de su desarrollo hasta el 2007, logramos que se convirtiera en un referente internacional y uno de los museos de arte contemporáneo más avanzado de Europa”.

El presidente del Consejo Consultivo de Castilla y León, Mario Amilivia, era alcalde de la ciudad cuando el Musac se gestó y dio sus primeros pasos. “Fue una de las peticiones que realicé en 1995 al entonces presidente de la Junta, Juan José Lucas, cuando me propuso encabezar la candidatura del PP al Ayuntamiento de León y en consecuencia de ello fue un compromiso en el programa que presenté a los leoneses”, recalca.

Su construcción no estuvo exenta de dificultades, rememora, “pero que se convirtió con gran acierto en el icono y uno de los grandes referentes del arte moderno en Castilla y León y en España”. Por eso, “10 años después de su apertura, nadie que visite la ciudad de León pasa de largo por este museo, siempre sorprendente, o por el Auditorio, otro gran referente del León moderno que hicimos realidad en la segunda década de los 90 y que se ha convertido en palanca de los actos culturales y sociales de la capital”.

El actual regidor, Emilio Gutiérrez, coincide en señalar que el Musac “se ha convertido en un espacio cultural imprescindible para León, gracias a su proyección nacional e internacional son multitud los visitantes que ha recibido esta ciudad”. Algunas de las propuestas y proyectos del centro, reconoce, han servido para promocionar León, “atrayendo a nuestra ciudad un modelo de turista cultural muy interesante”

El Musac ha dinamizado la vida cultural de León y es, a juicio de Gutiérrez, “una de las inversiones más rentables socialmente de la Junta en esta ciudad. Los leoneses debemos sentirnos orgullosos de esta infraestructura cultural y doy mi felicitación y enhorabuena a todos los que han hecho posible este décimo aniversario”.

 

Presente y futuro

Manuel Olveira está al frente de la institución de la que, dice, vive “una fase de madurez y estabilidad y de una mayor definición de su programa, de su colección y también de aquellas formas, maneras y plataformas para poner en contacto los contenidos del museo con los distintos sectores de público”. Ese es uno de los principales objetivos de quien dirige el Musac desde junio de 2013. “Intentamos generar una gran diversidad de situaciones educativas para todo tipo de edades, subjetividades y expectativas; para que cada persona encuentre en el museo una visita guiada, un curso, un taller o un programa de cine adecuado a sus intereses”.

Olveira afirma con seguridad que cuenta con uno de los departamentos educativos más activos de los museos españoles, con un amplio y diverso programa que abarca desde actividades muy especializadas a cosas para niños, personas con enfermedades o grupos de debate. Es, dice, una parte “importantísima de cara a conseguir que el museo cree raíces socialmente”. Igual de contundente es al asegurar que el Musac es uno de los museos de arte contemporáneo más importantes de España, tanto por su colección como por su programación.

“Somos la institución responsable de generar una colección patrimonial que corresponde a todos los castellanos y leoneses y de hacer un programa que dinamice el arte contemporáneo de la comunidad y ayude a que la ciudadanía conozca el arte contemporáneo y lo utilice como herramienta de transformación en su vida”, resume como eje de la razón de ser del recinto.

 

Nuevos retos

La Colección Musac, ahora con sus fondos casi duplicados respectos a sus inicios, partió de un momento inicial en el que se invirtió bastante dinero y luego vivió la ‘tragedia’ de no tener presupuesto algunos años para adquirir obras. “Un museo debe seguir acrecentando su colección y, por suerte, ahora ya hay algo de dinero y en 2014 pudimos adquirir 14 piezas. La idea es seguir trabajando la colección para que se conozca pero también para poder tener más obras”, apunta.

Con un presupuesto para este año de 5,01 millones, las apuestas para el porvenir más inmedidato pasan por dos grandes cambios. Por una parte, se trabaja para incorporar más obras de los 80 y de los años 70, algo que al director le parece muy importante “porque las prácticas artísticas contemporáneas no nacen hoy, tienen sus raíces en finales de los años 60, principios de los 70 y es necesario que el Museo tenga obras de esos periodos para que sepamos de dónde viene lo que estamos haciendo”.

El otro aspecto en el que quiere incidir es en la documentación y las publicaciones. Olveira tiene claro que para hablar de arte y conocer el arte no sólo es necesaria la obra sino también aquellas compilaciones documentales y archivos que hablan del arte aunque no sean estríctamente obra, “y estamos incorporando bastantes compilaciones y libros de artistas”. Se trata, dice, de no hacer tanto hincapié en la obra como objeto cuanto en las prácticas artísticas que incorporan los procesos, las investigaciones, las discusiones, todo aquello que es inmaterial y fugaz pero que queda rastro documental de ello y que lo incorporamos en la colección. Bucear en los 70 e incorporar prácticas que no son estríctamente objetuales. Todo, puntualiza, “sin olvidar el estudio, la investigación y la difusión, que forman parte del ADN de un museo y lo cumplimos”.

Orgulloso del equipo profesional que capitanea y que considera como uno de los mayores activos del centro, también lo está de ver que el proyecto se va desarrollando según las fases que se planteó cuando llegó a él. “El museo arraiga. La base social y la base artística son los dos puntos de apoyo del museo y tener el aval profesional del mundo del arte y el de un público cada vez más creciente son los dos grandes puntos de apoyo de la institución”, resume. Con 30 personas, incluido el personal de sala, limpieza y servicio de seguridad, considera que cuenta con un grupo serio, trabajador y activo el Musac sorprende por su actividad -el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, Macba, algo más pequeño que el de León, tiene 100-.

La crisis económica no ha pasado, ni mucho menos, de largo por él. “Estamos trabajando con la mitad de presupuesto y de personal y la crisis es una situación acuciante pero es también sistémica: las cosas no van a ser nunca más como las conocemos y en el museo tenemos el reto de operar en ese mundo cambiante y tiene que reinventarse de alguna manera”. La cuestion, dice, va más allá del dinero. “El consumo cultural ha cambiado y el museo tiene que encontrar caminos para que esa manera de llegar a la gente sea actualizada y apropiada porque las formas que conocíamos ya no funcionan”, opina.

 

Musac en 2025

Aunque Manuel Olveira ve complicado hacer un ejercicio de futurología en un mundo cada vez más imprevisible y cambiante, sí tiene claro cómo le gustaría que fuese el Musac cuando cumpla su segunda década de vida. “Quisiera que siguiera cumpliendo la función de ser un motor de generación de cambios y transformaciones y dinámicas en el arte contemporáneo. Que fuera un lugar de investigación donde se produzca nuevo arte pero también donde se investiguen nuevas maneras de hacer que el arte llegue a la sociedad y que sea un museo donde la ciudadanía encuentre una herramienta de cambio y de transformación tanto a nivel individual como social”, plantea sin olvidar que “se necesita gente y dinero para poder hacer lo que he dicho” por lo que su último deseo es que en 2025 el museo tenga más personal y más presupuesto.