El Foro Clavijo aborda el presente y futuro de la zona euro y el Banco Central Europeo

A esta cena-coloquio, cuya conferencia fue impartida Ángel López Roa, Catedrático de Economía, acudieron el ex alcalde astorgano Arsenio García o el presidente de la Cámara de Comercio de Astorga Juan José Alonso, entre otros

El Foro Clavijo celebró este jueves una cena-coloquio bajo el tema ‘La Zona Euro y el Banco Central Europeo: presente y futuro’, tema que desarrolló Ángel López Roa, Catedrático de Economía. El acto contó con la presencia del ex alcalde astorgano Arsenio García o el presidente de la Cámara de Comercio de Astorga Juan José Alonso, entre otros.

El conferenciante especificó expresamente que expondría los puntos a tratar sobre informaciones objetivas y cuantificadas dejando para el coloquio los eventuales juicios de valor y observaciones que se derivaran de otras aportaciones de los asistentes.

Tras describir las características de la situación económica mundial, relativamente estabilizada y con tendencia a la desaceleración de la inflación, destacó el horizonte de expectativas más positivas.

Zona Euro y el Banco Central Europeo

En el apartado de la Zona Euro y el Banco Central Europeo (BCE) subrayó que el objetivo del BCE es el control de la inflación en torno al 2% a medio plazo (otros Bancos Centrales tienen otra diversificación de objetivos) y la definición y aplicación de la Política Monetaria.

Tras el estancamiento económico de los últimos trimestres, con un comportamiento débil del Consumo Privado y la Inversión Empresarial, en los Mercados Financieros los diferenciales soberanos apenas variaron, los precios de las acciones aumentaron, el tipo de cambio se depreció frente al dólar (pero se apreció frente al resto de las monedas de otros muchos países) y los costes de financiación de las entidades de crédito se mantuvieron en niveles elevados.

En España, el crecimiento económico se ralentizó, el empleo se mantuvo, teniendo la inmigración un papel importante, , el paro sobre población activa siguió siendo el mas elevado de la UE, la financiación al Sector Privado permaneció débil y con costes altos, la senda más positiva la registró el Sector exterior, especialmente a través de las exportaciones y el turismo y el Consumo Público, medido en términos de PIB, llegó a máximos históricos.

De un muy escueto resumen de la evolución reciente se puede entresacar una productividad débil, la pérdida de competitividad, los costes laborales elevados y los márgenes empresariales cercanos a los de antes de la pandemia.

Futuro económico

En cuanto a las proyecciones, con el horizonte de 2026, las limitaciones de cumplimiento de supuestos son, como casi siempre, lo mas destacable.

No obstante, hay una cierta tendencia a esperar que en la UEM haya una recuperación cíclica del crecimiento, con aumento de la Renta Real Disponible y de la Inversión, así como ajuste de la Inflación al 2% y disminución de la Deuda Pública/PIB hacia el 88% en 2026, casi 10 p.p. menos que lo registrado en la pandemia.

En España la tendencia parece ser de una desaceleración del crecimiento del PIB (del 2,5% al 1,9%, y 1,7% en 2026), con el Consumo Privado y la Formación Bruta de Capital a la baja, el Empleo sin grandes cambios, la tasa de Paro todavía por encima del 11% y la Productividad débil.

En el coloquio, más allá de los datos, y las hipótesis de partida en las previsiones, se plantearon algunas cuestiones sobre las que reflexionar.

La aparente mejoría española es más una foto de un momento cercano, pero no es el video del periodo reciente, en términos relativos comparados con los de nuestros socios y competidores, donde se apreciarían deterioros y desventajas.

Siendo una economía de servicios (con un peso muy importante del. Turismo) parece que se han olvidado las “reclamaciones”, que se manifestaron tras la pandemia, para tener un sector industrial dinámico y diversificado.

El presente y la “contaminación y condicionamientos de la política” deforman la coherencia de una Política Económica de creación de riqueza. La muy alta y creciente Deuda Pública traslada una carga significativa a generaciones futuras, y los desequilibrios estructurales tardan en afrontarse por la necesidad de corrección de los unos coyunturales, en buena medida derivados de una “política no económica”.