Crisis de valores

Francisco Lamoneda

 

No he pretendido hacer un tratado, ni una exégesis, ni una lección magistral o un diagnóstico perfecto. Para nada de ello estoy cualificado.

Es uno de los temas sobre los que más se ha hablado en los últimos años. Tiene múltiples enfoques desde el punto de vista de la psicología, la sociología, la filosofía, la teología, antropología… Los más profundos teólogos y filósofos dedicaron parte de sus mejores obras a temas relacionados con los valores, bien de forma específica o genérica, desde los autores clásicos a los más modernos. Desde los púlpitos, las cátedras, la prensa o foros como éstos, se ha ocupado desde siempre a abordar el tema de la Moral, la Etica y los valores derivados. ¿Son los mismo o son distintos?, ¿hay intersecciones entre ellos?, ¿subsumen unos a otros?, cuáles son realmente, cuáles de ellos son absolutos y cuales relativos…Es un tema inabarcable.

Aquí hay muchas personas más autorizadas que yo para hablar de este tema, tanto por su magisterio o talla intelectual, como por su trayectoria personal o integridad moral.

Este complejo, profundo, delicado y discutible asunto podría llevarnos años de discusiones, debates y estudios, y aún así, no quedaría agotado. Puede ser en la actualidad, el problema que más preocupa de nuestra sociedad, y que ha sido motivo del surgimiento y hundimiento de imperios, florecimiento y desaparición de culturas, esplendor y ocaso de civilizaciones. Disculpen por todo ello, mi extremada brevedad y mi atrevimiento.

En el foro en el que me encuentro, sería pretencioso definir, fijar o enumerar los valores de todo tipo a los que voy a referirme genéricamente con obligada concisión. Todos los que estamos en estos asientos conocemos a qué valores nos estamos refiriendo, aunque no para todos con unívoco sentido o intensidad o idénticamente equiparables: Justicia, Libertad, Dignidad, Integridad, Coherencia, Honradez, Responsabilidad, Lealtad, Honestidad, Respeto, Solidaridad, Concordia, Tolerancia…No podemos abarcar en esta breve reflexión las causas y consecuencia sino de preparar soluciones.

Los valores son propiedades o cualidades personales o sociales que son considerados de forma positiva. Los valores éticos son parte del comportamiento comúnmente aceptado que regulan nuestra conducta, mientras que los valores morales vienen determinados por una doctrina

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religiosa. Son fuente de motivación y condicionan la toma de decisiones y acciones del ser humano.

Ético proviene de “ethos” que significa “hábito o costumbre” y el sufijo “ico”, significa “relativo a”. Los valores éticos buscan referenciar la conducta del individuo para lograr el bienestar colectivo, bien común, armonía social. Justicia, Responsabilidad, Integridad, Respeto, Lealtad, Honestidad, Equidad…Se adquieren fundamentalmente del entorno familiar, escolar y social.

El avance tecnológico, la instalación definitiva de las redes sociales y forma de comunicación con terminales, la globalización, la irrupción de corrientes migratorias de los antiguos países del Este, África y Sudamérica especialmente, la irrupción de nuevas religiones y culturas, han cambiado el modelo social clásico en otro, con numerosos aspectos positivos, pero extremadamente distinto al conocido de 30 años atrás. Los cambios políticos, sociales e ideológicos, incluidos los enumerados aquí, han transmutado y desorientado a una generación, cuya infancia fue más similar a la de sus bisabuelos que a la de sus propios hijos, y que por virtud de dichos cambios, se ha sentido desubicada y a quienes se han nublado parte de sus anteriores horizontes.

Esta lógica desorientación y desubicación ha removido tradicionales principios que se tuvieron por inmutables, y cuya remoción ha enriquecido en parte un sano sentimiento crítico y analítico, y que a su vez ha supuesto una relajación en valores que no permitían dispensa alguna.

La clave de estas crisis la encontramos esencialmente en tres ámbitos: familia, escuela y política.

1.- FALTA DE EJEMPLARIDAD DE LOS REPRESENTANTES POLITICOS

Hay que partir de que la política copará (que no ocupará) gran parte de la vida socio-cultural del país con muy pequeños focos de sociedad civil, además invertebrada. La absoluta falta de democracia interna en los partidos políticos ha permitido arribar en los mismos a quienes ajenos al criterio de capacidad y aptitud, practicaron las mejores maniobras de colocación, astucia y creación de servidumbres, permitiendo que personas de escaso nivel moral, alcanzaran puestos de responsabilidad, no sólo de gestión, sino de dirección con gran repercusión mediática. Ello devino no ya en los desaciertos políticos padecidos, sino en corrupciones políticas internas y externas, y por tanto, en la falta de ejemplaridad de visibles personajes considerados líderes. Con ese panorama, se impregnó, se contagió una triste impunidad en el colectivo social, y un profundo sentimiento de decepción de los mismos, de injusta pero inevitable generalización, y consecuentemente con el desprestigio de una de las vocaciones más loables: la política.

La corrupción no ha dejado apenas institución indemne. Los más escandalosos: partidos políticos, personas próximas a la monarquía y el sector bancario. La codicia, el abuso y la avaricia de unos, obligados por cargo o rango a dar ejemplo, frente a colas interminables de hambrientos en comedores sociales, ha abierto una brecha insalvable entre aquellos y éstos, y lo que era de esperar, un creciente sentimiento de rechazo y resentimiento que provoca una importante ruptura en la convivencia y cohesión social.

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PROPUESTA:

– Ley de Partidos, que obligue a democracia interna sobre listas abiertas en selección, elección y votación de candidatos. Reducción número de representantes. Exigencia de titulación universitaria.

– Responsabilidad subsidiaria del partido siempre en caso de corrupción.

– Preceptivo aval de dos dirigentes al proponer candidato, con responsabilidad disciplinaria solidaria de los avalistas.

2.- ELIMINACIÓN DE LA RELIGION DE LAS AULAS

El Concordato de 1979 establece la asignatura de Religión en las aulas, de obligatoria impartición, para los que opten a la misma. Las posteriores interpretaciones e incumplimientos por todos los gobiernos desde entonces, de distinta manera e intensidad por cada uno de ellos, ha provocado el arrinconamiento de la asignatura de religión, aún en la mayoría de los centros concertados, en los que persiste de forma testimonial. Con independencia de las creencias de cada uno, no cabe duda que la enseñanza de religión, instala en la mente en formación del niño, límites morales propios y característicos de la sociedad en que nacieron, enseña principios y forma conciencias en consonancia con los valores ético-morales que pertenecen al acervo social y cultural. No puede obviarse que los denominados “valores democráticos” tienen honda raíz cristiana. Como ha dicho un gran ateo francés Jean Debray: “Se está en el derecho de pensar que la religión enseña mitos que indican ignorancia y atraso, pero desconocer la religión, también indica ignorancia y atraso”. No confundir cultura con culto. El empeño de gran parte de la izquierda y la pasividad de la derecha acomplejada, ha privado a millones de niños de recibir en su etapa formativa el legado de valores propios de su nación, de su pueblo, de su cultura, de sus antepasados, provocando una laguna difícilmente salvable entre ellos y sus mayores. Esta es una de las causas del relativismo moral que nos invade.

La asignatura de Religión (solicitada aún por abrumadora mayoría de los padres) como fuente de valores será la base primordial, y además la única, del sentido de la Justicia que el alumno tendrá en el futuro. El adecuado sentido de la Justicia Social o de la Equidad, tan necesario en las jóvenes mentes de nuestros hijos, previo a influencias políticas posteriores, será la cuna de los futuros ciudadanos llamados a compartir, a la verdadera solidaridad. La mera clase de Ética, quedará a expensas de la filosofía del profesor que la imparta.

Se cercena cada vez más la libertad de educación, como derecho de los padres, convertido en un derecho del Estado a “educar” y no sólo a instruir a los niños. Ello no impide que el Estado eduque en valores cívicos, basado en los derechos recogidos en la Constitución Española, pero que deberán hacerse de forma transversal, dada su necesidad de impronta, y teniendo en cuenta que su enseñanza no ha de ser objeto de una parcela parcial, p.e. El profesor de matemáticas ha de exigir

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respeto y educación en los alumnos, al igual que el de dibujo debe incidir en el del esfuerzo o la necesidad de ayudarse entre compañeros. Es precisa la formación de profesores como referentes éticos de los alumnos, con una gran carga ejemplarizante.

PROPUESTA:

– Cumplimiento del Tratado Internacional “Concordato” de 1.979. Respeto Libertad de Educación – Derecho de los Padres, no del Estado. Enseñanza religión carácter obligatorio para los que voluntariamente opten, resto alumnos clases de Etica. Formación profesorado valores éticos que tendrán carácter transversal.

– Es preciso además cultivar la cultura del esfuerzo (que no sobresaturación de materias).

3.- LA CRISIS DE LA FAMILIA y TRABAJO DE LOS PADRES FUERA DEL HOGAR

El elevado número de rupturas matrimoniales, en crecimiento, ha provocado que cientos de miles de niños hayan tenido que crecer al margen del núcleo social más importante: la familia, primera y más importante escuela de valores. La decepción por la institución se ha traducido, según las estadísticas, en la falta de compromiso y de convicción en la formación de su futura familia, optando por situaciones de hecho, más que por fórmulas estables de derecho. El trauma no superado de ruptura de padres, ha llevado a miles de jóvenes a situaciones de depresión (no siempre diagnosticadas), drogodependencia, delincuencia, fracaso escolar y en general, al desencanto con el entorno social. Por otra parte, las necesidades de la vida moderna, de la que se llamará la sociedad del bienestar, va a hacer preciso en la familia el trabajo de ambos cónyuges. La necesidad de tener una primera vivienda en propiedad y mejorar la calidad de vida, impulsa a ambos cónyuges a incorporarse a la vida laboral así como la necesidad de desarrollarse profesionalmente. Los hijos a menudo son puestos en manos del servicio doméstico o guardería. Valorando el aspecto positivo que indudablemente tiene la consecución de metas profesionales para ambos cónyuges, no es menos cierto que la ausencia al menos uno de los padres en la fase de crecimiento intelectual y afectivo del niño, va a tener unas consecuencias. A ello ha contribuido también, la escasa consideración social del padre/madre que queda al cuidado de sus hijos, que se torna mucho más elevada cuando sin embargo ejerce una actividad profesional. Por otra parte, la defensa de los derechos de la mujer, tan conveniente y necesaria, ha dejado de un lado a menudo un aspecto primordial y esencialmente natural de la misma: la maternidad, llegando a percibirse en no pocos casos como un obstáculo para la consecución o el desarrollo personal, al no ser valorada socialmente como merece. Es evidente que el fomento de la consideración social de la maternidad, en épocas además de decadencia demográfica, o las de reforzamiento, medidas de apoyo y ayudas al cónyuge dedicado a la crianza de los hijos, hubieran contribuido a que muchos niños de hoy, estuvieran a diario bajo el cobijo, cuidado y cariño, insustituible, de uno de sus padres. Es la infancia la primera fase de socialización y en la que se cimenta la personalidad. La influencia en esta etapa es profunda y permanente. El cauce, el vehículo para transmitir valores a los hijos es el

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cariño, el roce diario, la ternura que por empatía natural, por ósmosis afectiva, impregna a los hijos los valores de sus más directos cuidadores: sus padres

PROPUESTA:

– Ley de Estabilidad Familiar, con ampliación de plazo para solicitud separación y divorcio. Consideración de la Familia como bien jurídico protegido. Mediación familiar dirigida primordialmente a la conservación de la institución. Formación de mediadores.

– Leyes de Apoyo a la Familia que incluyan ayudas económicas a los cónyuges que trabajen en el hogar familiar.

– Leyes de Conciliación de la Vida Familiar ambiciosas conforme a las asociaciones y plataformas de apoyo a la Familia.

– Leyes de Apoyo a la Maternidad, con dotación económica y apoyo social para las embarazadas.

– Creación de Comisiones Eticas en medios TV, para programación en horario infantil, integradas por padres con hijos menores de edad.

4.- EL ABANDONO DE LA IDEA DE NACION

El complejo intelectual de gran parte de la denominada derecha española, el empuje de las fuerzas nacionalistas, separatistas e independentistas, unido a la desconsideración postfranquistas por parte de algunos sectores próximos a la izquierda de los símbolos nacionales o de la propia idea de la unidad nacional, ha provocado durante décadas un letargo interminable de un sano sentimiento patrio como revulsivo del individualismo imperante y como defensa y garantía de la verdadera igualdad de los españoles.

La escasa preparación de la clase política, unida al criterio de oportunidad política y personal, ha dejado abandonada a su suerte a la educación en la idea nación, rindiéndose ante directrices políticas tibias y a otras influencias de corte nacionalista, han impedido la adecuada enseñanza a los escolares de estas últimas generaciones en contenidos comunes de las Ciencias Sociales. La Historia de España se fracciona, se manipula ante intereses nacionalistas y se pulveriza poco a poco el sentimiento de pertenencia a una comunidad secular, con una historia común, generando una desafección (de difícil retroceso) a los contenidos o significados comunes, y valorando lo particular (en no pocas ocasiones inventado) sobre lo común o general. El orgullo nacional, la conciencia de pertenencia a una nación, a un proyecto común que nos hace incuestionablemente más libres e iguales, no es percibida como un valor ético-moral de altura, como un bien moral, como ámbito de igualdad y solidaridad.

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La imposición de las lenguas cooficiales en ciertos ámbitos, el incumplimiento sistemático de la ley y de las sentencias de los tribunales relativas a la enseñanza de la lengua común de todos los españoles, han contribuido notoriamente a desconectar a parte de la población de la idea nacional.

La unidad de España no se valora como un bien superior a defender, sino como una consecuencia legal de artículos y textos normativos, que por lealtad constitucional y respeto a las reglas de juego es preciso respetar, pero que puede ser modificado siempre que se cuente con la preceptiva mayoría. Es decir, no se valora como un bien en sí misma, o como sana aspiración positiva, deseable y favorable, sino como hecho derivado de un precepto constitucional que hay que acatar mientras esté redactado de esa forma.

Sin duda alguna, la deficiente formación moral y deslealtad institucional de políticos, más criterios de oportunidad, han contribuido notoriamente a ello.

Es un síntoma de la decadencia del sentimiento positivo de lo colectivo (del interés general), frente a la nueva exaltación del individualismo, regionalismo, localismo, singularismo.

PROPUESTA:

– Pacto de lealtad constitucional entre fuerzas políticas en torno a principios básicos constitucionales, con especial énfasis en la idea de nación. Utilizar pedagogía para reforzamiento de ideas positivas sobre España, como germen de unidad, igualdad y solidaridad, y como mejor instrumento de europeísmo. Contenidos amplios en Historia de España comunes para todo el territorio, sin perjuicio después, de estudio de sus historias regionales, de menor contenido.

5.- LA CRISIS DEL CONCEPTO DE AUTORIDAD

Como consecuencia del rechazo social y propagandístico al autoritarismo, exaltado anteriormente en épocas próximas a las generaciones actuales, así como la proliferación de mantras ideológicos próximos a posturas de izquierdas como la supresión del servicio militar, u otros similares, provocaron en los años 80 la torpe tendencia de padres y maestros de confundir autoridad con imposición o formación con adoctrinamiento, dejando a su suerte a generaciones de niños a quienes no se les forjó en el principio rector básico de cualquier civilización: el respeto a sus maestros o rectores, perdiendo éstos por tanto la consideración de tales y como consecuencia, la ausencia del referente moral, del elemento tutor básico en la fase de crecimiento que permita al niño orientar y enderezar su desarrollo mental y ajustar su proyección a un modelo ordenado conforme a los principios y valores vectoriales y esenciales de su sociedad.

PROPUESTA:

– Ley de Educación, que de forma transversal apueste en este principio, sin complejos

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6.- PROYECTO DE INGENIERIA SOCIAL

Aunque formalmente en Surennes el PSOE renunció al marxismo, el materialismo histórico no ha dejado de estar presente en los sucesivos programas aplicados, al estar arraigada en pocos pero influyentes miembros de la izquierda española de los últimos 40 años. Son claras y diáfanas las líneas políticas impregnadas por tal ideología, que han llevado a cabo por los distintos gobiernos de España. Las políticas laicistas, como el intento de arrinconar la religión al mero espacio privado o el acoso a la asignatura de religión, empeños ambos abiertamente contrarios al sentimiento mayoritario y abrumador de la población (esto le es indiferente), da sus frutos y rendimientos.

El proyecto de ingeniería social será directamente dirigido y marcado por políticas de izquierdas y posteriormente consolidados por políticas de derechas que no comparte, pero que entiende que cualquier debate ideológico al respecto puede desgastarle políticamente, confiando su ascenso electoral exclusivamente en medidas de política económica.

La aprobación del matrimonio del mismo sexo, no busca en sí misma la consideración a efectos legales de dicha unión, que por sí, es respetable y aceptable. El empecinamiento directo del gobierno de entonces, contra los dictámenes del Consejo de Estado, de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, del Consejo General del Poder Judicial y el veto del Senado, de utilizar el término de “matrimonio”, pretende diluir de contenido la milenaria institución entre hombre y mujer, origen de vida y valores. Las ley del “derecho al aborto”, es hija igualmente del más puro relativismo moral que no deja duda de su desprecio por el derecho a la vida, anteponiendo un supuesto derecho de elección de la mujer, subvirtiendo valores de primer orden y negando políticas de apoyo a la maternidad.

La implantación de la ideología de género considera que hombre y mujer sólo difieren en el aparato genital, que además puede ser gratuitamente mutado, y cuyo resto de diferencias aparentes obedece a los roles que la tradición y la cultura han asignado a cada uno de ellos, en una suerte de errónea evolución. Para conseguir la plena igualdad, según esta concepción, será preciso eliminar esos roles adheridos a su condición. Sin desmerecer de la crítica que dicha ideología puede aportar, su basamento niega la elemental diferencia psíquica, biológica y natural en suma, del hombre y de la mujer y su necesario complemento entre ambos, e impide el desarrollo normal de los mismos de forma equilibrada conforme a su propia innegable naturaleza.

La Ley de Memoria Histórica, desprecia los valores de reconciliación, concordia, perdón y convivencia, antaño valorados como positivos, e infunde en la sociedad el enfrentismo, el ajuste de cuentas, el revanchismo o el victimismo de un bando sobre otro como premisas de un nuevo orden social. El espíritu y el texto de esta norma dejan en entredicho a la Transición.

Todo ello, junto con otros acosos a símbolos, prácticas, tradiciones, festividades…va consiguiendo que el “aparato ideológico burgués” se vaya desmontado, como paso previo a la sustitución del sistema por el nuevo orden. Este desmantelamiento del llamado sistema burgués y capitalista, es llevado a cabo por quienes consideran al ateísmo como columna vertebral para liberar al pueblo de vanas y falsas esperanzas que confiando en una ficticia Justicia sobrenatural,

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se resigna y abandona la idea revolucionaria. Hasta entonces hay que apoyar a otras religiones, como la musulmana, a fin de diluir el enorme contenido y concentración cristiana en la sociedad y cultura española.

PROPUESTA: Derogación de las leyes referidas. Legislación acorde con el respeto al Derecho a la Vida. Que la Ley de Educación incida en valores de convivencia: reconciliación, moderación,