Astures y Romanos

La recreación de la ‘Lustratio’ romana, éxito astorgano en Intur

El flamen realizó, en un pabellón casi al completo, la tradicional ceremonia de purificación romana, en la que mediante el vertido de agua con una rama de laurel o de olivo se bendice las tropas
Momento de la bendiciónpor el flamen o sacerdote romano. / Asociación de Astures y Romanos de Astorga

Este sábado en el escenario de recreaciones de Intur, miembros de la asociación de Astures y Romanos de Astorga recrearon una ‘Lustratio’ o bendición de las tropas. Con el pabellón casi completo, el flamen, o sacerdote romano, realizó una ceremonia de purificación en la Feria Internacional de Turismo del Interior (Intur), que se efectúa en Valladolid.

Cinco recreadores del ‘Templo de Juno’ representaron esta mañana a las 12:30 horas la ‘Lustratio’. Los legionarios que recibieron la consagración pertenecen a la Legio VI ‘Victrix’, “para que tengan suerte en la batalla”, informa el presidente de la Asociación de Astures y Romanos, José Luis Carro.

La Asociación estará en el área de recreaciones de la Feria hasta la finalización de la misma mañana domingo 27 de noviembre. Han viajado 14 miembros de la asociación, y en el stand de Astures y Romanos de Astorga se ofrece información acerca de la festividad que se celebra a finales de julio.

El stand de Astures y Romanos en Intur. / Asociación de Astures y Romanos
El stand de Astures y Romanos en Intur. / Asociación de Astures y Romanos
Una bendición para las tropas

La Lustratio era una ceremonia de purificación en la Antigua Roma, que se realizaba mediante el vertido o pulverización de agua con una rama de laurel o de olivo, o utilizando un utensilio llamado hisopo. El efecto de esta purificación se consideraba equivalente al efecto obtenido por el humo de algunos materiales quemados.

Una Lustratio se celebraba para dar suerte a las tropas antes de la batalla, para bendecir los campos antes de la siembra, o a los rebaños. Como curiosidad, también se realizaba una Lustratio a los niños recién nacidos para librarlos de cualquier espíritu dañino. La ceremonia tenía lugar cuando el bebé cumplía nueve días u ocho en el caso de una niña, y en la ceremonia, la procesión trazaba una frontera mágica alrededor del niño para ser purificado. Al final de la ceremonia, si el niño era varón, se le regalaba un pequeño talismán, generalmente de oro, llamado bula que se mantenía en una bolsa de cuero alrededor del cuello del muchacho. Esta bula sería llevada hasta que el niño se hiciese hombre e intercambiase la toga adornada con una franja de púrpura (toga praetexta) por la toga viril normal de un adulto. La ceremonia culminaba con la imposición del praenomen al niño, el nombre que se añadía a los registros oficiales romanos del censo y con la observación de los vuelos de las aves a fin de discernir el futuro del niño.

Imagen durante la ceremonia de bendición en Intur. / Asociación de Astures y Romanos de Astorga
Imagen durante la ceremonia de bendición en Intur. / Asociación de Astures y Romanos de Astorga