Astorga brilla en el Domingo de Resurrección

El encuentro de Jesús Resucitado y la Virgen del Amor Hermoso ponen el broche final al regreso de la Semana Santa presencial de Astorga

El sol acompañó la mañana de este Domingo de Resurrección la procesión y celebración del Resucitado de Astorga. Un acto que cierra con broche de oro las celebraciones de la Semana Santa que ha vuelto a las calles de la bimilenaria, tras dos años sin poder salir. Desde el Cabildo de la Cofradía de la Vera Cruz y Confalón salió este domingo, pasadas las 11:15 horas, la procesión que acompaña la talla de Jesús Resucitado hacia la Catedral de Santa María.

Las campanillas de los niños resonaban a las puertas del Cabildo de la antigua cofradía asturicense y hermanos cofrades y público se agolparon frente a la capilla para presenciar la salida de los pasos que protagonizan este Domingo de Resurrección en Astorga. La Urna vacía, con el Sudario solitario sobre ella salió en primer lugar desde la Vera Cruz, inaugurando la procesión en una muestra de la Resurrección de Jesús.

Jesús Resucitado, la talla del siglo XVII perteneciente a la Cofradía de la Resurrección en San Julián de Astorga que custodia el Museo de los Caminos del Palacio de Gaudí y que procesiona la Vera Cruz, salió acompañada de mayores y pequeños hasta la Catedral donde el obispo de Astorga, Jesús Fernández, presidió la santa misa de Pascua. Autoridades civiles y militares, acompañadas por la música de la Banda Municipal de Astorga, así como representantes de las Cofradías, Hermandades y Archicofradía de la ciudad acompañaron la procesión y la celebración de la eucaristía en el templo mayor.

Tras la misa, acompañada musicalmente por la Coral “Ciudad de Astorga” Excelsior, astorganos y visitantes se agolparon en el atrio de la Catedral para ser testigos del gran acto del Domingo de Resurrección. El momento más emotivo de la mañana, especialmente porque no se veía desde 2019, fue el encuentro entre Jesús Resucitado y la Virgen del Amor Hermoso, pujada por los más jóvenes desde la capilla de Santa Marta, patrona de la ciudad.

Juntos, madre e hijo salieron por las puertas enrejadas de la Catedral y desfilaron hasta las inmediaciones del Palacio de Gaudí donde los braceros y los jóvenes que pujaban la Virgen y Jesús Resucitado elevaron las tallas al cielo para después despedirse y continuar con la procesión.