“Hay que ser muy riguroso en la documentación para escribir novela negra”

Alejandro Martínez Gallo visitó este viernes la Casa Panero para compartir su experiencia literaria

El policía y escritor astorgano ahora afincado en Asturias, Alejandro Martínez Gallo, visitó este viernes la Casa Panero, como invitado de las ‘Tardes de autor’ que cada mes organiza la concejalía de Cultura del ayuntamiento de Astorga. El novelista, comisario jefe de la Policía Local de Gijón, compartió una velada literaria que se centró en la novela negra y su propio proceso que le llevó de la policía a la literatura.

“Cuando me fui de Astorga, hace ya 21 años, llegué a Langreo, nombrado por la Unesco, el ‘kilómetro cuadrado más culto del mundo’. Después, ya en Gijón, me vi envuelto en la Semana Negra, que este año cumple su 30º aniversario y a la que acuden cada año alrededor de 150 autores de novela negra de todo el mundo. Empecé a conocer a los autores que influyeron positivamente en mí. El género negro que yo conocía o el que creía conocer no era el que se escribía ya, ahora la novela negra bebía de los autores de la Gran Depresión norteamericana, un retrato de la sociedad”, indicó el escritor.

Gallo publicó su primera novela en 2004, Asesinato de un trotskista. Una de sus novelas más conocidas es Caballeros de la muerte, una historia sobre los “maquis”, la guerrilla antifranquista de las cuencas mineras de Asturias. “Cuando marché a Asturias, en León se había tratado el tema con profundidad, desde los estudios hasta la literatura, pero allí no se había tratado todavía este aspecto, por lo que me documenté en profundidad sobre el tema para poder hallar mi lugar”, explicó el autor.

Gallo tiene dos protagonistas muy reconocidos en el mundo de la literatura negra en español, el comisario Gorgonio Llaneza y el inspector Trinidad Ramalho da Costa. Dos personajes con orígenes muy diferentes. “Ramalho da Costa nació como un héroe proletario hijo de madre portuguesa, fue muy conveniente para infiltrarse en las minas del Bierzo. Gorgonio, por su parte, es un viejo policía de vuelta de todo, que nació ‘por entregas’ con el diario El Comercio de Gijón”, explicó el autor.

Uno de los aspectos más importantes de la novela negra para Alejandro Martínez Gallo es el proceso de documentación, “por eso las profesiones de los escritores de novela negra son policías, jueces, fiscales, abogados y periodistas, porque conocen el procedimiento”. “Hay algunos autores que matan mal, porque desconocen el procedimiento para matar o usan armas que no existen, no anulan una novela, pero no convencen a quien conoce el tema. Hay que ser riguroso en la documentación para escribir novela negra”, explicó Gallo.

En la actualidad, el comisario prepara el guion cinematográfico para su obra Una mina llamada Infierno, una historia que transcurre en el Bierzo, con el inspector Ramalho da Costa, alias El Trini, como protagonista llegado desde Vallecas a investigar los sucesos. “El guion de cine es un género diferente al de la novela, con sus propios problemas. Vamos a intentar aprovechar unas instalaciones cinematográficas construidas en Ponferrada por la Universidad de León que han estado cerradas durante años”, explicó.